Las principales economías, inmersas en un proceso de rápido cambio tecnológico, han ralentizado el aumento de la productividad, lo que representa una paradoja. A la vez, se ha agravado la desigualdad de las rentas.
TECNOLOGÍA EN AUGE, DESACELERACIÓN DE LA PRODUCTIVIDAD Y DESIGUALDAD CRECIENTE
Las últimas dos décadas han estado marcadas por un auge de
las tecnologías digitales: se han producido avances en los sistemas
informáticos, la telefonía móvil, las plataformas de comunicación, la robótica,
etc. ¿Cuán relevantes son estas nuevas tecnologías en cuanto a su potencial
para promover la productividad y el crecimiento económico? Existe un gran
debate sobre este asunto. Por un lado tenemos a los «tecnopesimistas», que creen
que los avances tecnológicos recientes son intrínsecamente menos relevantes que
sus predecesores y que, sencillamente, no aportan el tipo de beneficios, en
términos de productividad y de crecimiento para el conjunto de la economía que
permitieron avances tecnológicos anteriores, como el motor de combustión
interna y la electrificación (véanse, por ejemplo, Cowen, 2011; Gordon, 2016).







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